Dinámicas histórico-antropológicas de agresión y usurpación a los indígenas
Johnny Alarcón Puentes
Maracaibo, 2011
Democracia, industria minera y terrófagos
Con el derrocamiento del general Marcos Pérez Jiménez y el advenimiento de la democracia representativaa partir de 1958, se abre una nueva etapa en las relaciones de la sociedad nacional y las comunidades indígenas. En primera instancia se instaura, en 1961, una zona de reserva indígena yukpa/barí (Lizarralde y Beckerman, 1982:31), que detiene, por algún tiempo, la penetración de sus territorios. El problema se agudiza, pues la mayor parte de las comunidades indígenas quedan fuera de ese espacio. Con la Reforma Agraria se les reconoce jurídicamente el derecho a sus tierras, pero en la práctica solo se les reconocían espacios muy reducidos en los cuales era difícil asentarse. Así mismo, a través de las gestiones de los misioneros del Tukuko, se elabora un plan para establecer un acercamiento con los barí, que se mantenían aislados y en constante conflicto con los criollos.
Para la segunda mitad del siglo XX, los tres grupos indígenas que habitan la zona centro-sur de la Cordillera de Perijá, se encontraban en niveles diferentes de contacto con la sociedad nacional, a saber:
Los barí: el contacto pacífico
Es a partir de 1960 cuando se establece el segundo contacto pacífico con los barí, el primero se había dado a principios del siglo XIX, época en la cual se fundan algunos pueblos barí, con presencia de los religiosos Capuchinos; contacto que fue interrumpido en el periodo independentista, con la salida de los misioneros del territorio que hoy es Venezuela.
Después de una campaña aérea denominada “Bombas de Paz”, que consistía en arrojar, desde helicópteros que sobrevolaban el territorio barí, cajas con alimentos, vestidos y fotografías de religiosos capuchinos, el 22 de julio de 1960, se logra el contacto definitivo y “pacífico” entre la etnia y los no indígenas. Este proceso fue organizado por la congregación religiosa de los capuchinos, con el aporte económico de algunos habitantes del pueblo de Machiques, Maracaibo y autoridades gubernamentales. Posteriormente, los capuchinos, junto a la congregación de las Hermanas Laura, convivieron y fundaron nuevos pueblos misionales en territorio barí (Vegamian, 1972).
Los yukpa: fundación y organización occidental
Aun cuando, en forma general, el contacto de los yukpa con la sociedad criolla, durante todo el siglo XIX y XX, fue básicamente violento, las aproximaciones entre los miembros de este grupo y la sociedad criolla ya se encontraban avanzadas y existía la posibilidad de comunicación e intercambio de productos culturales, de allí que en 1945 se funda la Misión Los Ángeles del Tokuko, por los misioneros Capuchinos, lo cual marcó un hito en la historia de este grupo indígena, en tanto los misioneros los apoyaron en la defensa de sus territorios y contribuyeron en el control de las llamadas “cercas caminantes”, mediante la cual los productores agropecuarios asentados en la zona, ampliaban periódicamente sus tierras invadiendo los espacios de las comunidades indígenas. También se inició el proceso de agrupamiento de las poblaciones alrededor de lo que luego se denominaron “centros pilotos”, en busca de acceso a los programas sociales y a los servicios públicos.
Los japreria: contacto definitivo con el criollo
Siendo el grupo étnico menos numeroso de los que habitan la cordillera de Perijá, los japreria mantenían contacto permanente con los parceleros de las haciendas y con algunas comunidades Yukpa cuando, esporádicamente, bajaban de Cerro Pinta’o para hacer intercambio de sus productos agrícolas y artesanales por machetes y sal. Pero es en febrero de 1956 cuando se organiza una expedición en búsqueda de los indios perdidos. Esta travesía la realizaron los Padres Capuchinos Fray Adolfo de Villamañán y Fray Prudencio de Santelos quienes, con cuatro yukpa macoítas, lograron avistar a un grupo de familias Japreria después de andar, río abajo, por el Laja, y río arriba, por el Palmar. A partir del encuentro con estos misioneros, el acercamiento se intensifica y se hace más frecuente.
Según cuentan los habitantes más ancianos, los japreria bajaban con más frecuencia a las márgenes del Palmar, y poco a poco se fueron quedando, primero, los más viejos y éstos fueron trayendo al resto de las familias. Sin embargo, de vez en cuando, y hasta mediados de la década de los setenta, volvían a su lugar de procedencia; es decir, a las márgenes altas del río Socuy, hasta que no regresaron más y definitivamente se quedaron en el Palmar.
En 1960, el antropólogo Eddy Romero, como representante de la Comisión Indigenista, y parte del personal del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), guiados por un grupo de indígenas yukpa contactan a los japreria en las riberas del río Palmar. Desde este asentamiento en el Palmar, los miembros de la comisión indigenista hicieron intentos por ubicarlos en una zona denominada por ellos como “Las Tumbas”, pero los miembros de la comunidad no se adaptaron a los espacios debido a la falta de fuentes de agua cercanas. Explorando los territorios cercanos deciden residenciarse definitivamente a la margen oeste del río Lajas. En esta comunidad estuvieron alrededor de 50 años, hasta que los planificadores del Estado venezolano concibieron la construcción de una represa que sirviera para abastecer de agua a la Planicie de la ciudad de Maracaibo con fines agrícolas, era la Represa Diluvio-Palmar, megaproyecto que comprometía seriamente las tierras japreria.
Carbón y otros minerales
En este contexto, los indígenas de la Cordillera de Perijá se enfrentan, en las últimas dos décadas del siglo XX, a nuevos proyectos de explotación minera en sus territorios.
Desde 1985, aproximadamente, comienzan a sentir la presión de los intereses económicos de expansión de las actividades mineras que ya se habían iniciado al norte de la cordillera de Perijá, pues la explotación del carbón constituía un nuevo frente de batalla al que había que darle respuesta.
Así, en 1990, durante el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez, el Ministerio de Energía y Minas de Venezuela otorga concesiones a empresas carboneras venezolanas y extranjeras para la exploración y subsiguiente explotación de carbón en la Cordillera de Perijá (Ver mapa proyecto mineros CORPOZULIA, 1996). Conocida oficialmente como los proyectos Tukuko-Aricuaizá y Río de Oro, en este mega proyecto participan las empresas: CARBOZULIA y CORPOZULIA, pertenecientes al estado venezolano, y MAICCA, CONSULMINCA y CARBOCA, empresas privadas:
Carboníferas en Perijá
La explotación de carbón en la Cordillera de Perijá tendrá un impacto social, cultural y económico negativo que afectará las comunidades indígenas y campesinas criollas, y la actividad agrícola y pecuaria que se desarrolla en la zona, y, a mediano plazo, a todos los habitantes del Estado Zulia, en tanto se ponen en peligro las principales fuentes de agua dulce, los bosques y la diversidad biológica de flora y fauna que conforman el ecosistema de la cuenca del Lago de Maracaibo.
Es importante señalar que este ecosistema está protegido por una serie de Áreas Bajo Régimen de Administración Especial (ABRAE), que hacen evidente el valor reconocido a los recursos naturales, y que serán afectados de darse dicha explotación:
Reservorios naturales
Varios de los lotes de carbón solicitados por las empresas mineras, se superponen a los espacios protegidos, y los que no ocupan directamente las áreas en protección afectan el entorno que desembocará en la extinción de fauna, obstrucción de las cuencas de los ríos, entre otras alteraciones que terminarán por deteriorar el ecosistema.
Lotes de explotación carbonífera
Bajo este panorama de intervención de los espacios naturales, se inicia, entonces, un nuevo ciclo de resistencia de los indígenas, quienes, en primera instancia, se niegan a permitir la entrada de los funcionarios de estas empresas a los territorios que han ocupado ancestralmente y que habían venido solicitando a través de un proceso de autodemarcación. En esta dinámica, el personal de las empresas carboneras ingresaba de manera clandestina a las inmediaciones de las comunidades para tomar las muestras y hacer los estudios de impacto ambiental que les solicitaba el Ministerio del Ambiente, antes de concederles los permisos de explotación.
Entre las estrategias de resistencia, los miembros de las comunidades indígenas —principalmente los barí— hacían guardias permanentes en sitios estratégicos para evitar la incursión de los representantes de las empresas carboneras. En algunos casos sacaban a los invasores y les expropiaban los implementos y equipos que llevaban, solicitando la presencia de los altos gerentes para regresarlos, confiados en que al exponer sus razones ante las personas que tomaban las decisiones en las empresas, comprenderían la situación y se marcharían. Pero estas actividades fueron generalmente contraproducentes, pues los empleados de las carboneras los denunciaban ante los organismos represivos del Estado y los líderes de las comunidades eran citados a declarar o puestos bajo custodia.
Fuente: Corpozulia
CORPOZULIA tiene los “Permisos de Explotación” por parte del Ministerio de Energía y Petróleo de 28.000 hectáreas en seis lotes de carbón y fosfato del Proyecto Tukuko-Aricuaizá, a saber los lotes XXXIX, XLIX, L, LI, LII y LIII, al norte del río Yasa y sur del río Tukuko; es decir, entre las comunidades Yukpa Maraca-Kasmera y Shukumo-Tukuko.
El total de los lotes de carbón que a CORPOZULIA se le han cedido en la Cordillera de Perijá (desde el norte de río Apón hasta Río de Oro), que suman un total de 125.956,80 hectáreas del piedemonte perijanero, existe la posibilidad de que sean otorgadas en arrendamiento a otras empresas trasnacionales, tal como se hizo con las minas Las Carmelitas en el municipio Jesús Enrique Lossada. En ese caso disminuyeron los escasos ingresos que el Estado percibe, si se comparan con los daños ocasionados al ambiente, puesto que se rebajó el royaltie de carbón pautado legalmente en un 20% por el Dr. Carmelo Contreras y, posteriormente ratificado por el Dr. Alfredo Rincón Rincón, a 10%, ahorrándole a las multinacionales Excel (surafricana), TransMar Coal (estadounidense) y Tomen (japonesa), varios millardos de dólares.
La lucha por la defensa de sus territorios sigue siendo, después de más de 500 años, la principal causa que mueve a los barí, yukpa y japeria, siendo marcada en últimos 20 años por la defensa que han desarrollado en contra de la explotación del carbón.
Ha sido la resistencia indígena lo que ha impedido la ejecución de los proyectos mineros, y aunque la Corporación para el Desarrollo de la Región Zuliana (CORPOZULIA) ha manifestado, en varias oportunidades, desde 1993 hasta el presente, que no explotará carbón en tierras indígenas de la cordillera de Perijá, nunca ha desistido de las concesiones que tiene a lo largo de la zona perijanera. La amenaza sigue latente mientras los lotes carboníferos estén allí, por lo menos hasta que el Ministerio del Poder Popular para la Energía y Petróleo, único que puede derogar legalmente las concesiones, tome una decisión en esta dirección, con un acto de justicia histórica para los indígenas.
Muy por el contrario, se ha reportado la existencia —en la cordillera de Perijá— de otros minerales de interés estratégico, tales como: bauxita, oro, fosfato, caliza, mármoles, granito, barita, uranio, entre otros. Esto lleva a suponer que al iniciarse la explotación de minas a cielo abierto en la zona centro-sur de la cordillera de Perijá, a mediano plazo las ABRAE quedarán tan afectadas que su existencia legal no podrá ser justificada. Por tanto, desaparecerán los instrumentos legales que protegen los espacios, dando paso a la explotación total de minerales en toda la cordillera de Perijá. Evidencia de esto lo constituyen los proyectos de infraestructura básica de comunicación.
** El texto del profesor Alarcón es parte del resultado de su trabajo de investigación en la Unidad de Antropología del Departamento de Ciencias Humanas, Facultad Experimental de Ciencias, Universidad del Zulia.
Johnny Alarcón Puentes nació en Maracaibo, Venezuela, en 1967. Egresado en Historia, es docente e investigador por el Departamento de Ciencias Humanas, Facultad Experimental de Ciencias, de la Universidad del Zulia. Autor de innumerables trabajos y publicaciones científicas en el área de las ciencias sociales. Ha publicado: Las relaciones de poder político en el pueblo wayuu. 1-115. 2007. Ediciones del Vicerrectorado Académico-LUZ; Pueblos indígenas, territorios y demarcación. 1-206. 2007 Fonacit (Fondo Nacional para la Ciencia y Tecnología); Los sin alma se hacen ciudadanos. El indígena de perijá en el plano jurídico de la nación.1811-1930. Número 2, enero junio.49-66. 2001. Revista Universidad Cecilio Acosta; Relaciones de poder y nuevos liderazgos en el pueblo wayuu. Boletín Antropológico. Número 58 mayo-agosto. Págs. 187-208. 2003. Universidad de los Andes; Desanudando el lío de la identidad nacional en Venezuela. Gazeta de Antropología. No 20. 2004. España, Universidad de Granada; Marx, la historia y la dinámica social. Número 12, mayo agosto.42-56. 2004. Revista Universidad Cecilio Acosta; Ciencias sociales, historia y cultura. Nuevas tendencias teóricas. Julio-diciembre.No. 45. Págs. 29-42. 2004. LUZ. Revista OPCION; Indígenas y empresas petroleras a principios del siglo XX. Origen de una disputa. Boletín Antropológico. Número 63 enero abril 2005. Universidad de los Andes; La trama de la identidad nacional. En: Antropología, cultura e identidad. Morelva Leal y Johnny Alarcón (Compiladores) Maestría en antropología. 2005; Identidad alteridad wayuu. Imágenes de lo diverso en la prensa del siglo XIX. Mayo-agosto. No. 48 2005. LUZ. Revista OPCION; Los wayuu, entre la quimera y la realidad. Gazeta de Antropología. No 22. 2006. España, Universidad de Granada; Aproximación a los pueblos prehispánicos de la cuenca del lago de Maracaibo. Poblamiento de la Costa Oriental del Lago. En: Lecturas antropológicas de Venezuela. Universidad de los Andes. 2007; El poder político en el pueblo wayuu: Re/definiciones y nuevos liderazgos. En: Revista Espacio Abierto, 2007; 2007. Pueblos indígenas: tierras, habitat, y legislación. En Pueblos indígenas, territorios y demarcación. Fonacit (Fondo nacional para la ciencia y tecnología); História e historiografia: Construçâo de novas tendệncias teóricas. En História do tempo presente. Brasil. EDUSC, 2007; La cultura Añú en un Caracol: historia de un etnocidio en Venezuela. En: Somos del agua. Historia y cultura del pueblo añú. Fondo Editorial Simón Bolívar. 2008; El pütchipü cambio y redefinición en la ciudad. En: Uno y diverso. Diálogos desde la diferencia. Vicerrectorado Académico ULA. Mérida. 2009; Palabra y poder. El pütchipü y el cruce de fronteras culturales. Gazeta de Antropología. No 25. 2009. España, Universidad de Granada; Historia de la arqueología de los pueblos primigenios de la Costa Oriental del Lago de Maracaibo. Unica 2009; Las sociedades indígenas en Venezuela: balances y perspectivas, 1999-2009. En: Diez años de revolución en Venezuela: historia, balances y perspectivas (1999-2009). Universidad de Buenos Aires. Argentina. 2009.
[1] Ver las características y espacios concretos que abarcan los lotes concedidos en las Gacetas Oficiales: a) Extraordinaria N° 4199 del 16/08/90; b) Extraordinaria N° 4428 del 20/05/92; c) Extraordinaria N°4143 del 15/05/90; d) Extraordinaria N° 4183 del 15/5/90; e) Extraordinaria N°4459 del 31/08/93; f) Extraordinaria N° 4511 del 05/01/92; g) Extraordinaria N° 4444 del 02/07/92; h) Extraordinaria N° 34.951 del 27/04/92















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